El Santo Rosario

En la antigüedad, los romanos y griegos utilizaban coronas de rosas para agasajar a sus dioses, como símbolo de entrega a ellos.
Rosario significa “corona de rosas”
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Siguiendo esta tradición, las mujeres cristianas que iban a ser llevadas al martirio en época de los romanos, adornaban sus cabezas con coronas de rosas en símbolo de la entrega total a Dios, como mostraba su martirio.
Después, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa, recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso del alma de las mártires


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Así nació el rezo del Rosario.
La Iglesia recomendó rezar los 150 salmos de David,
pues consideraba su rezo fuente de numerosas gracias
para aquellos que lo rezaran.
Sin embargo este rezo solo podía ser seguido por gente culta,
y no por la mayoría de los cristianos, por eso, la Iglesia
recomendó sustituir los 150 salmos por 150 Avemarías,
en formato de 15 decenas.
Este Rosario recibió el nombre de Salterio de la Virgen.


Son numerosas las visiones de la Virgen, en las cuales solicita y reclama al aparecerse el rezo del Santo Rosario.
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Entonces Santo Domingo, se dirigió a la de Tolousse iniciándose una enorme tormenta que aterrorizó a la población, que asombrada vio que cesaba al comenzar a rezar el Salterio.
Santo Domingo dedicó su vida a extender el rezo del Santo Rosario, ya que según le indicó la Virgen, en las Avemarías se reconoce que la humanidad, en nombre de María reconoce a Jesucristo como el único y verdadero Salvador

.



Esta costumbre se mantuvo cien años aproximadamente después de la muerte de Santo Domingo en 1221, pero comenzó a caer en el olvido, hasta que en 1349, momento en que Europa sufría una terrible epidemia de Peste negra, al fraile Dominico Alan de la Roche se le aparecieron, la Virgen, Jesús y Santo Domingo, pidiéndole que reavivara el rezo del Santo Rosario.

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El Padre Alan siguió esta recomendación junto con los frailes dominicos dándole la forma que tiene actualmente, con la aprobación eclesiástica.
A partir de entonces, esta devoción se extendió en toda la Iglesia.
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El 7 de octubre de 1571 tuvo lugar la batalla naval de Lepanto, en la cual se enfrentaron los cristianos a los turcos.
Los cristianos luchaban con denuedo ya que sabían que si perdían esta batalla, su religión podía peligrar.
Por eso no Pio-V-ante-la-Virgen-del-Rosario-tras-la-Batalla-de-Lepanto.jpgdudaron en pedir ayuda a Dios a través de la intercesión de la Santísima Virgen.





El Papa San Pío V pidió a todos los cristianos rezar el rosario por la flota. En Roma estaba el Papa despachando asuntos cuando de repente se levantó y anunció que la flota cristiana había sido victoriosa.


Ordenó el toque de campanas y una procesión, instituyéndose en conmemoración de la Victoria la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre.

Fue Gregorio XIII, al año siguiente, quien cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre (día en que se había ganado la batalla). Actualmente se celebra la fiesta del Rosario el 7 de Octubre y algunos dominicos siguen celebrándola el primer domingo del mes.


CÓMO REZAR EL ROSARIO
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Iniciamos el rezo del Santo Rosario como momento de Paz espiritual y de comunicación con Dios y con la Virgen, como un momento de recogimiento y meditación sobre la vida de Jesús y María, momento inmejorable para elevar nuestras plegarias y peticiones, demostrando nuestra fe en la oración, y en el poder infinito de Dios


Comenzamos así:
v Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro.
v En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
ACTO DE CONTRICCIÓN
v Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío,
por ser vos quien sois, bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido.
También me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén
En función del día de la semana, o de la celebración o tiempo litúrgico, se rezan distintos Misterios, que reflejan los veinte eventos principales de la vida de la Virgen y Jesucristo, desde la Anunciación hasta la Ascensión a los cielos.

vMisterios Gozosos (lunes y sábados)
  1. 1. La Anunciación y Encarnación del Hijo de Dios
  2. 2. La Visitación de la Virgen María a su prima Santa Isabel
  3. 3. El Nacimiento del Hijo de Dios
  4. 4. La presentación del Niño Jesús en el Templo y la Purificación de la Virgen María
  5. 5. El Niño Jesús, perdido y hallado en el templo



vMisterios Dolorosos (martes y viernes)
  1. La Oración de Jesús en el Huerto
  2. La flagelación del Señor
  3. La coronación de espinas
  4. Jesús carga con la Cruz a cuestas
  5. La crucifixión y muerte de Jesús

vMisterios Gloriosos (miércoles y domingo)
  1. La Resurrección del Señor
  2. La Ascensión del Señor a los cielos
  3. La venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y la Virgen María
  4. La Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma a los cielos
  5. La Coronación de la Virgen María como Reina de cielos y tierra

vMisterios Luminosos (jueves)
  1. El Bautismo del Señor
  2. La revelación de Jesús en las bodas de Caná
  3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión
  4. La Transfiguración del Señor
  5. La institución de la Eucaristía

Una vez rezados los cinco Misterios, se rezan tres Avemarías, cada una con la fórmula Trinitaria correspondiente:
Dios te salve María, Hija de Dios Padre, llena eres de gracia…

Dios te salve María, Madre de Dios Hijo, llena eres de gracia…

Dios te salve María, Esposa de Dios Espíritu Santo, llena eres de gracia…
Finalizando con el Gloria Trinitario:
Dios te salve, María, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
Seguidamente se rezan las letanías que son una serie de fórmulas en forma de halago o piropo a la Virgen.

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LETANÍAS DE NUESTRA SEÑORA
Señor, ten piedad
Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad
Señor, ten piedad
Cristo, óyenos
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos
Cristo, escúchanos
Dios Padre celestial
Ten misericordia de nosotros
Dios Hijo, Redentor del mundo
Ten misericordia de nosotros
Dios Espíritu Santo
Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios
Ten misericordia de nosotros
Santa María
Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios
Ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes
Ruega por nosotros
Madre de Cristo
Ruega por nosotros
Madre de la divina gracia
Ruega por nosotros
Madre purísima
Ruega por nosotros
Madre castísima
Ruega por nosotros
Madre virginal
Ruega por nosotros
Madre sin corrupción
Ruega por nosotros
Madre Inmaculada
Ruega por nosotros
Madre amable
Ruega por nosotros
Madre admirable
Ruega por nosotros
Madre del buen consejo
Ruega por nosotros
Madre del Creador
Ruega por nosotros
Madre del Salvador
Ruega por nosotros
Madre de la Iglesia
Ruega por nosotros
Virgen prudentísima
Ruega por nosotros
Virgen digna de veneración
Ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza
Ruega por nosotros
Virgen poderosa
Ruega por nosotros
Virgen clemente
Ruega por nosotros
Virgen fiel
Ruega por nosotros
Espejo de justicia
Ruega por nosotros
Trono de sabiduría
Ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría
Ruega por nosotros
Vaso espiritual
Ruega por nosotros
Vaso digno de honor
Ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción
Ruega por nosotros
Rosa mística
Ruega por nosotros
Torre de David
Ruega por nosotros
Torre de marfil
Ruega por nosotros
Casa de oro
Ruega por nosotros
Arca de la alianza
Ruega por nosotros
Puerta del cielo
Ruega por nosotros
Estrella de la mañana
Ruega por nosotros
Salud de los enfermos
Ruega por nosotros
Refugio de los pecadores
Ruega por nosotros
Consuelo de los afligidos
Ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos
Ruega por nosotros
Reina de los ángeles
Ruega por nosotros
Reina de los patriarcas
Ruega por nosotros
Reina de los profetas
Ruega por nosotros
Reina de los apóstoles
Ruega por nosotros
Reina de los mártires
Ruega por nosotros
Reina de los confesores
Ruega por nosotros
Reina de las vírgenes
Ruega por nosotros
Reina de todos los santos
Ruega por nosotros
Reina concebida sin pecado original
Ruega por nosotros
Reina elevada al cielo
Ruega por nosotros
Reina del santo rosario
Ruega por nosotros
Reina de la familia
Ruega por nosotros
Reina de la paz
Ruega por nosotros
Reina de la Orden Franciscana
Ruega por nosotros
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo
Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo
Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo
Ten misericordia de nosotros.
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.

Oremos:
Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel,
hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos,
por su pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
O bien, cuando se rezan los misterios gozosos:

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos,
gocemos siempre de salud de alma y cuerpo;
y por la intercesión de santa María, la Virgen,
líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
O bien, cuando se rezan los misterios luminosos:

Dios todopoderoso y eterno, luz de los que en ti creen,
que la tierra se llene de tu gloria y que te reconozcan los pueblos
por el esplendor de tu luz. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

O bien, cuando se rezan los misterios dolorosos:
Señor, tú has querido que la Madre compartiera los dolores de tu Hijo
al pie de la cruz; haz que la Iglesia, asociándose con María
a la pasión de Cristo, merezca participar de su resurrección.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
O bien, cuando se rezan los misterios gloriosos:
Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo,
has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a alcanzar los gozos eternos.
Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

vFinalizada esta oración, puede rezarse por las
INTENCIONES DEL PAPA, un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

vFinalmente, como cierre del rezo del Santo Rosario, nada mejor que el rezo de la Salve a la Virgen.
Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra.
Dios te salve, a ti llamamos los desterrados hijos de Eva
A ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh, clementísima!
¡Oh piadosa!
¡Oh dulce, siempre Virgen María!
Ruega por nosotros Santa Madre de Dios
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
V. Ave María Purísima.

R. Sin pecado concebida.
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Como podemos ver el rezo del Santo Rosario,
es una de las fórmulas recomendadas por la Iglesia a lo largo de todos los tiempos, y requerida por la propia Virgen María como vía de comunicación con Dios,como oración privilegiada.En los tiempos que corren, más que nunca,intentemos hacer del rezo del Santo Rosariouna costumbre,tal como ha reclamado el mismo Jesucristo,a través de la Virgen María y los Santos,rogándoles nos ayuden a extender su mensaje
y la PAZ en toda la Tierra